Mariana Paola Ibarlucia
Empecé mi emprendimiento de pastelería en 2020, cuando lo que era un hobby se convirtió en mi forma de salir adelante.
Trabajo de manera artesanal, poniendo dedicación en cada detalle.
Mi familia me acompaña, y juntos hacemos de este proyecto un esfuerzo colectivo.
No es fácil: los costos y las largas horas son un desafío constante. Pero la autogestión me enseñó a no rendirme.
La alegría de mis clientes me recuerda, cada día, por qué elegí este camino.