Victoria Rocio Lemos
Antes de la pandemia, había iniciado este emprendimiento como un hobby, aprovechando mis estudios en diseño gráfico, carrera que había dejado.
Al haber dejado mi trabajo, este emprendimiento se convirtió en nuestro único sustento, y comenzamos a trabajarlo junto a mi marido, con el único objetivo de que a nuestros hijos nunca les faltara nada.
Siempre fui de Avellaneda —acá nací, siempre mantuve el domicilio de mi papá, incluso cuando vivía lejos— y un día, la vida nos dio la oportunidad de volver. Hoy alquilamos un departamento en Sarandí y seguimos remando con amor y esfuerzo para volver a crecer como lo hicimos antes.