Cintia Paola Grinspón
Comencé hace unos 6 o 7 meses, porque me quedé sin trabajo. Se me complicó la situación, ya que tengo un hijo con autismo y, cuando estaba enfermo y no podía asistir al CET, no tenía con quién dejarlo. Los fines de semana, el papá puede quedarse con él, y eso me permite trabajar.
Junto a mi prima comenzamos a preparar alimentos para vender a personas conocidas y por pedidos. Lo hacemos con mucha dedicación y responsabilidad, ya que es nuestro trabajo.