Eriana Camilla Gusman
Cuando comencé con mi emprendimiento, lo hice por necesidad económica, confeccionando cortinas. Durante la pandemia decidí formarme más a fondo e hice cursos de corte, confección y moldería.
Así nació Amorlila, en honor a mi abuela, que llevaba ese nombre. Cada parte del emprendimiento guarda una historia y está atravesada por la resiliencia: crear y trabajar me ayudó a salir de momentos muy tristes.
Hoy vivo y sostengo a mi familia gracias a este proyecto. Yo me encargo de la confección y de realizar transmisiones en vivo por Facebook, mientras que mi hijo colabora con las entregas en distintos puntos.